La Red PLACTS en las II Jornadas Nacionales sobre ciencia, tecnología e innovación
La Red PLACTS participó en las jornadas realizadas en la Sede Andina de la UNRN, aportando documentos de base para debatir una nueva arquitectura institucional del sistema científico-tecnológico argentino desde una perspectiva federal, situada y soberana.
5/19/20264 min read


La Red PLACTS en las II Jornadas Nacionales “Hacia una nueva arquitectura institucional para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación”
Durante los días 14 y 15 de mayo, la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) fue el espacio institucional de realización de las II Jornadas Nacionales “Hacia una nueva arquitectura institucional para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación”. El encuentro constituyó un ámbito horizontal de discusión que congregó a un conjunto amplio y diverso de universidades públicas nacionales, junto con actores del complejo científico, tecnológico y de innovación.
Las jornadas se inscribieron en una coyuntura crítica, marcada por la movilización federal en defensa de la Ley de Financiamiento Universitario y por la resistencia a las políticas de destrucción del sector científico-tecnológico ejecutadas por el Poder Ejecutivo Nacional. En ese marco, el debate sobre la arquitectura institucional del sistema de ciencia, tecnología e innovación adquirió una relevancia inmediata, no sólo como discusión organizativa, sino como parte de una disputa más amplia por el sentido, la orientación y las condiciones materiales de producción del conocimiento en el país.
La Red de Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Sociedad (Red PLACTS) participó junto a otros actores en la coordinación del encuentro y en la elaboración de diversos documentos de base para la discusión. Un equipo de integrantes de la Red presentó esos materiales durante las jornadas, con el objetivo de aportar una matriz conceptual capaz de ordenar las deliberaciones sobre la reconfiguración del complejo científico, tecnológico y de innovación.
En dichos documentos se plantearon algunas de las principales ideas debatidas durante la reunión. El punto de partida fue la necesidad de comprender que una política científico-tecnológica adecuada, su arquitectura institucional, sus planes estratégicos y sus esquemas de financiamiento deberían estar subordinados a los objetivos de un Proyecto Nacional Soberano. Esta definición supone explicitar metas concretas vinculadas con el trabajo, la salud, la vivienda, la soberanía energética, alimentaria y productiva, y la justicia social.
Desde esta perspectiva, la ciencia y la tecnología no pueden ser entendidas como actividades neutrales, aisladas de los conflictos sociales, productivos e institucionales. Por el contrario, constituyen dimensiones estratégicas de todo proceso de desarrollo. La pregunta por la arquitectura institucional del sector CTI implica, entonces, discutir qué conocimiento se produce, con qué recursos, bajo qué criterios de evaluación, para responder a qué problemas, con participación de qué actores y en función de qué horizonte nacional.
Uno de los ejes centrales del debate fue la necesidad de orientar las líneas de investigación hacia demandas socioproductivas regionales, promoviendo una ciencia situada. Esta orientación no implica reducir la actividad científica a una lógica de aplicación inmediata, sino construir mediaciones institucionales capaces de vincular capacidades académicas, necesidades territoriales, prioridades nacionales y estrategias de desarrollo de largo plazo. Una ciencia situada reconoce que los problemas no se presentan de manera abstracta, sino en territorios concretos, con estructuras productivas específicas, desigualdades persistentes y trayectorias institucionales diferenciadas.
Otro punto destacado fue la revisión de los sistemas de evaluación. Los estándares meritocráticos tradicionales, centrados en la productividad individual, la publicación en circuitos académicos internacionales y la acumulación de indicadores bibliométricos, resultan insuficientes para valorar la contribución efectiva del conocimiento a la resolución de problemáticas estructurales. En su lugar, las discusiones propusieron avanzar hacia indicadores capaces de reconocer el impacto social, territorial, productivo e institucional de la investigación, sin desconocer la calidad académica, pero ampliando sus criterios de validación.
La implementación de un federalismo efectivo ocupó también un lugar central en las deliberaciones. Las jornadas señalaron que no alcanza con pensar el federalismo científico-tecnológico como simple desconcentración de recursos o descentralización institucional. Si bien ambas dimensiones son necesarias para revertir las asimetrías territoriales existentes, el federalismo efectivo exige además un proceso político de democratización del conocimiento y de las decisiones que orientan su producción y uso social. Esto implica fortalecer capacidades situadas, ampliar la participación de actores territoriales y discutir los mecanismos mediante los cuales se definen las prioridades de investigación, desarrollo e innovación.
Asimismo, se remarcó la importancia de la articulación de actores. La vinculación orgánica del sistema universitario y científico con movimientos sociales, sectores productivos y decisores políticos fue considerada una condición indispensable para construir una política CTI con orientación nacional, federal y popular. Esta articulación no puede limitarse a mecanismos ocasionales de transferencia, asistencia técnica o vinculación sectorial. Requiere dispositivos estables de coordinación, escucha institucional y construcción conjunta de agendas, capaces de conectar la producción de conocimiento con necesidades sociales concretas y con estrategias de desarrollo soberano.
Las jornadas evidenciaron que la universidad pública y el complejo CTI actúan como factores determinantes para el desarrollo soberano y para la resolución de problemáticas estructurales. En un contexto de restricción presupuestaria, disputa política por el futuro del sistema científico y persistencia de profundas desigualdades territoriales, las intervenciones coincidieron en la urgencia de dotar de un sentido federal y situado a la producción del conocimiento.
Como resultado de las mesas de trabajo, se formalizó el compromiso de dar continuidad a esta agenda mediante la convocatoria a un nuevo encuentro presencial antes de la finalización de 2026. Esta continuidad permitirá profundizar los consensos alcanzados, ampliar la participación de universidades, organismos, actores territoriales y sectores sociales, y avanzar en propuestas concretas para una nueva arquitectura institucional del complejo científico, tecnológico y de innovación, subordinada a un Proyecto Nacional Soberano y orientada a las necesidades sociales, productivas y territoriales del país.
Compartimos algunas fotos del encuentro:







